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Para terminar con los sillones > B250

Fecha
1 de diciembre de 2020
Para terminar con los sillones > B250

Para terminar con los sillones Acción sonora para el espacio público en ocasión al 250 aniversario del nacimiento de L. V. Beethoven

Martín Virgili Bariloche, 2020

A Rodolfo Acosta R. y su medio siglo de vida.

Encargada por el Museo MAR, la acción consiste en disponer 32 autos estacionados a una distancia equidistante, sobre las cuatro calles que componen el perímetro de una manzana: en este caso, las que confinan al Museo MAR. Con las puertas abiertas, en cada auto se reproducirá una sonata del catálogo de L. V. Beethoven, siendo el auto ubicado en la posición 1 = a la sonata Nº 1, y así hasta cumplir con las 32 posiciones.

El auditorio podrá recorrer las 32 sonatas a medida que camina por las calles que rodean al Museo. Es un recorrido cronológico por el corpus musical más significativo de la obra de Beethoven, pero también la acción invita a enlazar en el recorrido la arquitectura del edificio, los sonidos contingentes del espacio público y las sonatas para piano.

Intérpretes

  1. Araceli Coty — Sonata Nº 1, Op. 2 Nº1 (1793–1795)
  2. Carlos Pérez Benito — Sonata Nº 2, Op. 2 Nº2 (1794–1795)
  3. Carmen Morilla — Sonata Nº 3, Op. 2 Nº3 (1794–1795)
  4. Diana León — Sonata Nº 4, Op. 7 (1796–1797)
  5. Fernanda Múgica — Sonata Nº 5, Op. 10 Nº1 (1795–1797)
  6. Manuel Morilla — Sonata Nº 6, Op. 10 Nº2 (1796–1798)
  7. Daniela Muttis — Sonata Nº 7, Op. 10 Nº3 (1797–1798)
  8. Yamandú Rodríguez — Sonata Nº 8, Op. 13 “Patética” (1798)
  9. Santos Copello — Sonata Nº 9, Op. 14 Nº1 (1799)
  10. Mariano Darrichon — Sonata Nº 10, Op. 14 Nº2 (1799)
  11. Susana Cosorte — Sonata Nº 11, Op. 22 (1800)
  12. Marcelo Farenga — Sonata Nº 12, Op. 26 (1801)
  13. Facundo Pereyra — Sonata Nº 13, Op. 27 Nº1 (1801)
  14. Daniel Besoytaorube — Sonata Nº 14, Op. 27 Nº2 “Claro de Luna” (1801)
  15. Valeria Gopar & Daniela Santamaría — Sonata Nº 15, Op. 28 “Pastoral” (1801)
  16. Mauricio Arco — Sonata Nº 16, Op. 31 Nº1 (1802)
  17. Pamela Guruciaga — Sonata Nº 17, Op. 31 Nº2 “Tempestad” (1802)
  18. Lili Gelman — Sonata Nº 18, Op. 31 Nº3 “La Caza” (1802)
  19. Ana Clara Manera & Martín Umerez — Sonata Nº 19, Op. 49 Nº1 “Leichte Sonaten” (1804)
  20. Julio Vita — Sonata Nº 20, Op. 49 Nº2 “Leichte Sonaten” (1804)
  21. Leo Juanes — Sonata Nº 21, Op. 53 “Waldstein” (1804)
  22. Sebastián Flores — Sonata Nº 22, Op. 54 (1804)
  23. Inés Drangosh — Sonata Nº 23, Op. 57 “Appassionata” (1804)
  24. Matías Fajardo — Sonata Nº 24, Op. 78 (1809)
  25. David Bressan — Sonata Nº 25, Op. 79 (1809)
  26. Leandro Paolicchi — Sonata Nº 26, Op. 81 Nº1 “Les Adieux” (1810)
  27. Pedro Tauzy — Sonata Nº 27, Op. 90 (1814)
  28. Gustavo Christiansen — Sonata Nº 28, Op. 101 (1816)
  29. Gustavo Morales — Sonata Nº 29, Op. 106 “Hammerklavier” (1818)
  30. Leonardo Salvini — Sonata Nº 30, Op. 109 (1820–1822)
  31. Mariano Losi — Sonata Nº 31, Op. 110 (1821)
  32. Martín Virgili — Sonata Nº 32, Op. 111 (1820–1821)

Equipo de trabajo

Mario Gemin, Jorge Ihlenfeld, Diego Izquierdo, Maximiliano Gutiérrez y miembros del Museo MAR.

Dos aspectos más sobre la pieza y su relación con Mar del Plata

En nuestra ciudad, el espacio sonoro público es un espacio en tensión y construcción, sobre todo en la rambla, en un tramo móvil que va desde la Playa Varese (y el Paseo Jesús Galíndez) hasta la Avenida Constitución. En esa extensión, los ciudadanos y ciudadanas estacionan sus autos y demarcan con una música-sonido un espacio determinado que también llenan con sus cuerpos. Una “burbuja territorial y sonora” pero sin confines claros. Yuxtapuestos, los grupos se van ubicando uno al lado del otro, construyendo un campo sonoro enlazado de géneros y sonoridades independientes.

Resulta muy atractivo atravesar esos espacios virtuales, de gestos, teatralidades y musicalidades parciales. Esa trama nos informa sonoramente de nuestra comunidad. Es una emanación no meditada de cómo el sonido genera relaciones sociales, a la vez que describe rasgos identitarios contemporáneos. Y es precisamente sobre este comportamiento cotidiano del sonido que opera la acción sonora beethoveniana.

Por otro lado, la relación que existe entre el paseo, la música y la escucha.

Durante miles de años la cultura occidental ha formalizado una escucha de los sillones, en la que los sonidos se movían alrededor de uno como los insectos a la luz. La escucha del paisaje que camina descubre múltiples superposiciones y correlaciones entre los sonidos y otros agentes del paisaje —como el viento, los aromas inesperados, hundimientos del terreno, cambios bruscos de temperatura, etc.— que parecieran redimensionalizar los cuadrantes conocidos del sonido y presentarlos en un espacio activo en constante transformación. Un sonido que porta en sí otras fuerzas del paisaje añadidas a él. Esta búsqueda indicaría una dirección actual en los trabajos interesados en el paisaje sonoro en el cruce con la danza y la coreografía, formas clásicas para marcar el movimiento en el espacio. Un sonido, un gran sonido integral, que quizás esté asomando su corona en el siglo XXI.